La muerte de la artista santandereana Beatriz González, a los 93 años, provocó una reacción inmediata desde la Oficina de la ONU para los Derechos Humanos en Colombia, que este sábado 10 de enero destacó el papel de la artista como una de las creadoras que mejor supo retratar a las víctimas del conflicto armado y defender los derechos humanos desde el arte.
A través de un mensaje publicado en la red social X, el organismo lamentó el fallecimiento de la reconocida maestra y expresó sus condolencias, resaltando que su obra permitió visibilizar a quienes padecieron la violencia en el país. “Siempre agradeceremos su apuesta por los derechos humanos”, señaló la oficina.
La ONU recordó que González donó fotografías de su obra A contraluz para una de las agendas anuales de la entidad, subrayando que el arte es “una de las formas más poderosas” para mostrar lo que significa la garantía —o la ausencia— de los derechos humanos para las personas y la naturaleza.
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En su mensaje, el organismo enfatizó que la creación artística no solo es una expresión estética, sino también una herramienta para denunciar injusticias, preservar la memoria colectiva y movilizar la conciencia social, agradeciendo a los artistas que, como González, asumieron ese compromiso desde su trabajo.
Uno de los legados más emblemáticos de la artista fue ‘Auras Anónimas‘ su intervención en los 8.957 nichos de los cuatro columbarios del Cementerio Central de Bogotá, donde enmarcó siluetas de soldados y campesinos cargando muertos, transformando un espacio abandonado en un lugar de duelo y memoria para las víctimas del conflicto.
Inspirada en fotografías reales de la violencia tomadas en distintas regiones del país, González convirtió ese sitio en un refugio simbólico para las familias que nunca encontraron a sus seres queridos desaparecidos. “Darles un sitio de duelo a los desaparecidos es realmente una faena”, afirmó la artista en una entrevista concedida a EFE en 2021.
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Con más de seis décadas de trayectoria, su obra alcanzó escenarios internacionales como la Documenta de Kassel, el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA), el Museo Reina Sofía y la Pinacoteca de São Paulo, consolidando su reconocimiento global.
En Colombia, su legado fue exaltado con el Premio Nacional Vida y Obra del Ministerio de Cultura en 2006 y con el Doctorado Honoris Causa otorgado por la Universidad de los Andes en 2021, además de importantes retrospectivas en museos de Europa y América Latina.
Orgullo de Bucaramanga, Beatriz González también dejó una huella permanente en Santander con el telón de boca del Teatro Santander, El Cañón del Chicamocha, obra que donó y que hoy es símbolo de identidad regional.
Con su partida, Colombia despide a una artista que entendió el poder de la imagen como belleza, documento y memoria. Su obra permanece como un recordatorio incómodo y necesario de que el arte también es una forma de responsabilidad frente a la historia.




