Nunca habían existido tantas herramientas para contar una historia, construir una marca, movilizar una comunidad o llegar a millones de personas desde una simple pantalla.
Paradójicamente, nunca había sido tan complejo determinar en quién confiar. Mientras el Foro Económico Mundial sitúa la desinformación y la información errónea como el segundo mayor riesgo global para los próximos dos años, las redes sociales y las plataformas de video ganan terreno como puerta de entrada a las noticias.
Según el Reuters Institute, ya son la principal fuente informativa para el 30% de las personas consultadas en 48 mercados, frente al 22% registrado cinco años atrás. El dato confirma una transformación más profunda. Hoy cualquier persona con un teléfono puede producir y distribuir contenidos a audiencias que antes solo alcanzaban los grandes medios.

En ese escenario surge una pregunta que toca directamente a una de las profesiones más tradicionales de las ciencias sociales, si hoy cualquiera puede crear contenido, entonces, ¿para qué estudiar Comunicación Social?
Desconocimiento que intoxica
La respuesta empieza por entender que publicar no es lo mismo que comunicar. Para Yessid Lancheros, periodista santandereano graduado de la Universidad UNAB y director de SEMANA, el desafío está precisamente en no confundir el dominio de las herramientas con el conocimiento que exige la profesión.
“No sacamos nada teniendo a periodistas o a estudiantes de periodismo diestros en el manejo de lo técnico si no hay una formación de fondo sobre lo que indica ser periodista en estos tiempos tan turbulentos, de tanta intoxicación de redes, de información falsa, de tanta falta de contexto, tanto desconocimiento de la historia, de mirada crítica frente a los problemas del país, y de profundidad sobre el análisis del problema”, indicó en diálogo telefónico.

Aunque su reflexión parte del periodismo, el mismo desafío también alcanza a la comunicación organizacional, el marketing digital y la comunicación para el cambio social, disciplinas donde el verdadero valor está en interpretar contextos, comprender audiencias y decidir qué comunicar, cómo hacerlo y con qué propósito.
Una profesión, distintos caminos
La transformación llevó al programa de Comunicación Social de la UNAB a actualizar su plan de estudios y organizar su formación alrededor de cuatro énfasis: Periodismo, Comunicación Organizacional, Comunicación y Marketing Digital y Comunicación para el Cambio Social.
Así, un estudiante puede orientar su perfil hacia el mundo de los medios, las organizaciones, las estrategias digitales o los procesos de transformación social, sin entender estas áreas como compartimentos completamente aislados.

Desde los primeros semestres, los estudiantes de Comunicación Social de la UNAB participan en proyectos y producen contenidos escritos, audiovisuales, sonoros y digitales en espacios especializados. Foto suministrada.
Pero si los escenarios profesionales cambiaron, hay una característica de la formación que mantiene su vigencia: aprender a comunicar también exige enfrentarse a la realidad.
“De tantas cosas que agradezco al programa, principalmente fue la oportunidad de acercarme a la realidad a través de la práctica”, recordó Daniela Pachón, periodista santandereana y presentadora de Noticias Caracol.
Durante su paso por la UNAB, Pachón comenzó a foguearse con diferentes cubrimientos periodísticos, escribió para medios internos de su alma mater como Periódico 15 y participó en producciones de radio y televisión.
“Los estudiantes del programa de Comunicación de la UNAB aprenden haciendo desde el momento uno que llegan a la universidad”, afirmó Karen Patricia Vásquez López, directora del programa.
Desde los primeros semestres desarrollan proyectos con comunidades y, a medida que avanzan, trabajan con datos, participan en cubrimientos y producen contenidos audiovisuales, sonoros, escritos y digitales. También cuentan con espacios como UNAB Radio, el estudio de creación audiovisual, Estación 42, y medios aliados para acercarse al ejercicio profesional mientras estudian.
Un plus que el director de SEMANA también identifica como fortalezas que marcaron su formación. “Es una de las universidades que vincula mucho en el pensum el hacer del oficio periodístico y el quehacer de los medios de comunicación desde las aulas, en eso la UNAB ha sido líder”, sostuvo.

Una profesión en evolución
Las herramientas seguirán evolucionando y la inteligencia artificial continuará transformando la forma en que producimos contenidos.
Pero mientras existan sociedades que necesiten comprender lo que ocurre, organizaciones que deban construir confianza y ciudadanos que busquen información confiable, seguirá haciendo falta alguien capaz de comunicar con criterio.
Quizá por eso el verdadero debate ya no es si la Comunicación Social tiene futuro, sino qué tan preparada está para liderar ese futuro.
Las admisiones para estudiar Comunicación Social en la UNAB están abiertas. Conoce más AQUÍ.




