Los trabajos para estabilizar el tramo afectado por el colapso de la banca en el sector de Pescadero, sobre la vía Bucaramanga-San Gil, continuarán durante al menos dos semanas más. Mientras avanzan las obras de mitigación, el Instituto Nacional de Vías (Invías) confirmó que seguirá vigente la restricción para el paso de tractomulas y demás vehículos de carga pesada, con el fin de garantizar la seguridad de los usuarios y evitar nuevos daños en este corredor estratégico.
La emergencia se presentó en el kilómetro 53, donde la creciente del río Chicamocha cambió el curso de sus aguas y comenzó a socavar la base del talud hasta provocar el desprendimiento de la banca. Desde entonces, la movilidad permanece habilitada únicamente por un carril bajo un plan especial de manejo de tránsito, con señalización, controladores viales y monitoreo permanente.
Para contener el avance de la erosión, la entidad ejecuta un enrocado en la base del talud con rocas de gran tamaño que servirán como barrera frente a la fuerza del río. Paralelamente, construye un canal de piedra que permitirá redirigir el cauce del Chicamocha hacia el centro del lecho, disminuyendo la presión sobre la ladera y reduciendo el riesgo de nuevas afectaciones a la carretera. Además, el talud será protegido con un recubrimiento especial para minimizar el impacto de las lluvias y se levantará un jarillón que impedirá que el agua continúe deteriorando la zona afectada.
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El director Operativo de Invías, William Molano, explicó que estas intervenciones son de carácter preventivo y permitirán estabilizar el terreno mientras se desarrollan los estudios técnicos para definir la solución definitiva. Según indicó, la entidad analiza dos alternativas: construir una calzada en voladizo apoyada sobre pilares de cimentación profunda o levantar un muro de contención anclado al terreno que permita recuperar el corredor en condiciones de seguridad.
La restricción para vehículos articulados y de carga pesada permanecerá vigente durante aproximadamente dos semanas, plazo en el que se espera concluir las obras de contención. Una vez finalicen estos trabajos, Invías proyecta restablecer el paso de este tipo de automotores por el carril actualmente habilitado, siempre que las condiciones técnicas lo permitan. Mientras tanto, los vehículos de mayor capacidad deberán utilizar como rutas alternas los corredores Tunja–Duitama–Málaga–Pamplona–Bucaramanga y, para automotores hasta categoría C3, la vía Socorro–Zapatoca–Girón.
La entidad aseguró que continuará trabajando de manera prioritaria en este punto crítico de la vía Bucaramanga-Bogotá y que, una vez concluyan los estudios y diseños, socializará la alternativa seleccionada para ejecutar la solución definitiva que garantice la estabilidad del corredor y la conectividad entre Santander y el centro del país.



