Tras la negativa del Senado a tramitar la consulta popular impulsada por su Gobierno, el presidente Gustavo Petro rompió el silencio este martes y lanzó una dura crítica contra el Congreso. A través de un pronunciamiento en su cuenta de X (antes Twitter), el jefe de Estado aseguró que lo ocurrido no fue una derrota política, sino un «fraude« al estilo del 19 de abril de 1970.
«El pueblo debe decidir. Lo que ocurrió en el Senado fue un acto deliberado para bloquear la participación democrática«, afirmó Petro, refiriéndose a la intervención del senador conservador Efraín Cepeda, a quien responsabilizó de cerrar anticipadamente la votación cuando, según él, empezaban a consolidarse los votos necesarios para aprobar la iniciativa.
Petro comparó la situación con el episodio electoral que marcó la historia de la Alianza Nacional Popular (Anapo) hace más de cinco décadas. «No se cayó la consulta, la hicieron caer«, enfatizó, dejando ver que la respuesta debe venir desde las bases sociales.
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Ante este escenario, el mandatario convocó a una articulación inmediata entre sectores sociales: sindicatos, comunidades campesinas, organizaciones indígenas, juntas de acción comunal y juventudes, con el fin de construir un camino de acción colectiva. «Debe ser el movimiento popular quien defina los siguientes pasos, como lo contempla la Constitución«, indicó.
El presidente también fue enfático al dar directrices a la Fuerza Pública. «Su papel es proteger la institucionalidad, no reprimir al pueblo. Su deber ahora es custodiar la paz y evitar confrontaciones«, aseguró, haciendo un llamado a la calma, pero dejando abierta la puerta a futuras movilizaciones.
Petro cerró su mensaje ratificando su compromiso con la ciudadanía: «Estoy dispuesto a acompañar lo que el pueblo decida. La alegría debe ser nuestra fuerza”. No obstante, lanzó una acusación directa contra Cepeda: «Ha cometido el error más grave que se puede cometer en Colombia: recurrir al fraude«.
El ambiente político se caldea en medio de la incertidumbre sobre el futuro de las reformas sociales del Gobierno y la tensión creciente entre el Ejecutivo y el Legislativo. Mientras tanto, sectores afines al petrismo ya anuncian nuevas jornadas de movilización.




