El presidente Gustavo Petro anunció este viernes en Bucaramanga que exigirá a los fondos privados de pensiones retornar al país el 30 % de los recursos invertidos en multinacionales y reiteró la prohibición de exportar carbón colombiano a Israel.
Durante su intervención en la plaza cívica Luis Carlos Galán, donde llegó tres horas después del horario planteado inicialmente, el mandatario aseguró que esos dineros del ahorro de los trabajadores deben destinarse a inversión y empleo en Colombia, y no en empresas extranjeras que —según dijo— participan en la producción de armas utilizadas en la guerra en Gaza.
“Ese dinero no es de los bancos, es de los asalariados. No puede estar alimentando guerras en Palestina mientras en Colombia necesitamos trabajo y producción”, afirmó Petro, en medio de aplausos de la multitud que lo acompañó en el centro de la ciudad.
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Sobre la prohibición de vender carbón a Israel, el jefe de Estado ratificó que la medida ya está firmada por decreto presidencial. “No vamos a permitir que el carbón colombiano alimente un genocidio. Si algún juez tumba la decisión, será cómplice de que nuestros recursos se usen para matar niños palestinos”, expresó.
En su discurso, el presidente también oficializó el aumento de las transferencias del programa Colombia Mayor, que pasará de 80.000 a 230.000 pesos mensuales para mujeres mayores de 70 años y hombres mayores de 75.
El beneficio cobijará a quienes no cuentan con pensión y, según el mandatario, busca garantizar que ningún adulto mayor del país “se quede sin un plato de comida caliente, un colchón donde dormir y un mínimo de dignidad en su vejez”.
Petro anunció además que la cobertura del bono pensional pasará de 1,8 millones a 3 millones de beneficiarios, en un proceso que iniciará con el Departamento de Prosperidad Social este mismo año y se ampliará a Colpensiones en 2026.
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“Este no es un regalo, es un derecho. Es la manera de abrazar a los abuelos y abuelas que han sido olvidados por la sociedad”, aseguró el presidente.
Otro de los puntos destacados en su intervención fue la reducción del desempleo. Petro celebró la cifra del Dane que ubica la tasa en 8,8 % en julio, la más baja en más de dos décadas. “Decían que subir el salario mínimo destruiría empleo, pero hoy Colombia tiene la tasa más baja del siglo XXI”, recalcó.
El jefe de Estado defendió también la política de tierras de su gobierno. Recordó que ya se han adjudicado cerca de 300.000 hectáreas a campesinos y víctimas, dentro de un compromiso de 670.000 hectáreas.
“El Magdalena Medio santandereano no puede seguir siendo tierra de fosas comunes. Debe convertirse en campo fértil para el campesino que ha resistido décadas de violencia”, enfatizó Petro.
La concentración en Bucaramanga no estuvo exenta de controversias. El mandatario denunció que se intentó sabotear el encuentro con retenes en vías de acceso a la capital santandereana, que habrían buscado impedir la llegada de asistentes desde la provincia Comunera y el Magdalena Medio.
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“No les gusta la libertad, les da miedo la manifestación ciudadana. Pero reunirse es un derecho constitucional y no pedimos permiso para ejercerlo”, afirmó, al tiempo que reclamó la devolución de una bandera de Bolívar que, según él, fue retirada a la entrada de la plaza.
En varios tramos de su discurso, Petro evocó símbolos históricos como la bandera tricolor con franjas rojas, negras y blancas utilizada por Bolívar, y recordó figuras como Manuela Beltrán, José María Melo y Antonio Santos, a quienes calificó de “referentes olvidados de la lucha libertaria”.
El mandatario aprovechó la ocasión para pedir “coraje” al pueblo colombiano en la defensa de las transformaciones impulsadas por su gobierno. “La libertad no es un escudo, es una bandera. Y el único escudo posible es el coraje del pueblo”, dijo.
Finalmente, Petro cerró su discurso con un mensaje emotivo: “Yo no quiero estar en los pasillos de los clubes, quiero estar en el corazón de la gente humilde. Mi único interés es que ningún abuelo o abuela de Colombia muera abandonado o sin alimento”.
La intervención se prolongó por más de una hora y medio y reunió a miles de ciudadanos en el centro de Bucaramanga, en un evento que el presidente definió como una muestra de “pueblo vivo que no le teme a la libertad”.




