El inicio de las celebraciones decembrinas en Bucaramanga quedó marcado por un grave llamado de atención: un menor de 16 años resultó herido mientras manipulaba pólvora y se convirtió en el primer lesionado del mes, encendiendo las alertas de las autoridades sanitarias.
El caso ocurrió en el norte de la ciudad, donde el adolescente manipulaba pólvora tipo totes cuando una explosión le causó quemaduras en los dedos de una mano. El joven fue atendido en el Hospital Local del Norte y, tras ser estabilizado, recibió el alta médica.
El secretario de Salud de Santander, Edwin Prada, advirtió que este incidente anticipa un panorama preocupante para la temporada de fin de año. “La mitad de las personas lesionadas en el país son menores de edad. El llamado es claro: evitar que ellos manipulen pólvora”, subrayó.
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#Bucaramanga l La @GobdeSantander confirmó el primer caso de quemado por pólvora en diciembre: un joven de 16 años resultó herido en el norte de la ciudad mientras manipulaba totes.
— Metropolitano Noticias (@metropolitano_X) December 7, 2025
La explosión le causó quemaduras en los dedos de una mano. Autoridades piden extremar cuidados. pic.twitter.com/h2E9l1gT4t
El funcionario recordó que el uso, venta o manipulación de pólvora sin autorización puede acarrear sanciones económicas que alcanzan los 32 salarios diarios —aproximadamente un millón y medio de pesos— y, en algunos casos, reportes al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar.
Prada también alertó sobre el tráfico ilegal de pólvora, un delito que puede representar entre 3 y 10 años de prisión. “No vale la pena arriesgarse”, enfatizó.
El departamento no registró lesionados por pólvora a esta altura del año pasado, por lo que la Secretaría de Salud pidió reforzar las medidas de prevención y extremar la supervisión de niños y adolescentes durante las celebraciones.
El Hospital Universitario de Santander (HUS) se sumó al llamado y publicó un mensaje en sus redes sociales recordando los peligros de estos artefactos. “La pólvora no es segura, ni siquiera en manos de adultos; los niños y niñas son los más afectados y una chispa puede cambiarlo todo”, señaló la institución.




