En una intensa jornada legislativa, el Senado de la República dio luz verde a la reforma laboral impulsada por el Gobierno, dejando atrás artículos polémicos y abriendo paso a una fase decisiva: la conciliación con el texto aprobado en la Cámara de Representantes, antes del cierre del actual periodo legislativo.
Uno de los primeros movimientos fue la eliminación del artículo 9, que limitaba la desvinculación laboral de mujeres embarazadas, personas en posparto, en condición de discapacidad y prepensionados. Aunque esta garantía fue suprimida en Senado, se mantiene en la Cámara, por lo que su futuro dependerá de la conciliación entre ambas corporaciones.
En contraste, el artículo 74 fue aprobado con proposiciones que marcan un hito para miles de mujeres cuidadoras. Este establece que el ICBF deberá incorporar a su planta de personal, como trabajadoras oficiales, a madres comunitarias y empleados de hogares infantiles de la modalidad institucional. La implementación completa de esta medida está proyectada para 2029. “Un acto de justicia con quienes han cuidado generaciones enteras”, expresó la senadora Sandra Ramírez.
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El debate más encendido se centró en el contrato de aprendizaje. Finalmente, prosperó una propuesta del senador Ariel Ávila que redefine esta figura como un contrato laboral especial a término fijo, con una duración máxima de tres años, regulado por el Código Sustantivo del Trabajo. Esto le otorga a los aprendices mayor protección legal y acceso a seguridad social en salud, riesgos laborales, pensión y otras prestaciones.
Con este nuevo enfoque, el aprendiz recibirá al menos el 75 % de un salario mínimo en la etapa lectiva y el 100 % durante su práctica profesional. Además, el Senado eliminó un parágrafo que, según legisladores, afectaba la autonomía del SENA.
“Esta decisión protege a más de 400.000 jóvenes que hoy acceden a su primer empleo a través del contrato de aprendizaje. Es un paso gigante en dignidad laboral”, afirmó el ministro de Trabajo, Antonio Sanguino.

La senadora María Fernanda Carrascal también celebró la aprobación del nuevo marco: “Luchar sí sirve. Con el debate democrático y el poder de los movimientos sociales, logramos lo que parecía imposible”.
El camino ahora está en manos de la conciliación legislativa, donde se definirá si los puntos divergentes entre Cámara y Senado serán resueltos antes del cierre del periodo. Solo entonces se sabrá si esta reforma, con alto contenido social, se convertirá en ley.




