Pese a los temores iniciales de un nuevo éxodo masivo de venezolanos, la frontera colombo-venezolana, en Cúcuta, se mantiene en relativa normalidad días después de la incursión militar que terminó con la captura de Nicolás Maduro. Así lo confirman los más recientes reportes oficiales de Migración Colombia.
La preocupación comenzó a escalar desde agosto de 2025, cuando Estados Unidos inició el despliegue de buques y tropas en el mar Caribe frente a Venezuela. El escenario más crítico se anticipó el pasado fin de semana, tras el derrocamiento del mandatario, con hipótesis que iban desde un cierre de frontera hasta una estampida humana hacia Colombia.
Sin embargo, casi una semana después de estos hechos, no se ha registrado un aumento anormal en los flujos migratorios, especialmente en los pasos fronterizos de Norte de Santander, una de las zonas históricamente más sensibles a este tipo de crisis.
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De acuerdo con Migración Colombia, en los últimos 30 días se contabilizaron 83.308 ingresos y 77.976 salidas de ciudadanos venezolanos a nivel nacional, una diferencia del 6,8 %, comportamiento que la entidad calificó como normal y coherente con la dinámica observada durante 2025.
En los primeros días de enero de 2026, entre el 1 y el 4, se reportaron 6.117 entradas y 5.390 salidas, es decir, 727 registros más de ingreso que de salida, una variación que el informe atribuye al comportamiento habitual de la temporada festiva de fin de año.
El análisis también señala que no hubo incrementos súbitos en los flujos pendulares, aquellos cruces frecuentes por razones laborales, comerciales o familiares, y que incluso las cifras de enero de este año son similares o inferiores a las de enero de 2025.
Para el sociólogo venezolano Rafael Uzcátegui, esta calma responde a las expectativas de cambio que se han generado tras la captura de Maduro. “Las imágenes de Maduro preso alimentan la esperanza de que este sea el inicio de transformaciones profundas”, explicó, aunque advirtió que si esas expectativas se frustran, podría desatarse una nueva oleada migratoria. Mientras tanto, en la frontera se mantiene un dispositivo especial de seguridad y asistencia humanitaria, preparado ante cualquier eventualidad.




