Una crisis sin precedentes sacude al sistema de salud en Santander. Clínicas, hospitales, laboratorios e IPS agrupados en la Mesa Sectorial de Salud de Fenalco advirtieron que la acumulación de deudas por parte de las EPS y la falta de respuestas del Estado tienen al sector en estado crítico y al borde del colapso.
Según cifras oficiales de la Secretaría de Salud del departamento, las Entidades Promotoras de Salud (EPS) adeudan más de 750 mil millones de pesos a la red prestadora de servicios. El 52% de esta deuda corresponde al régimen subsidiado, el 13% al régimen contributivo, y otro 13% a la atención a población migrante.
De ese total, más de la mitad corresponde al régimen subsidiado, mientras que el resto está dividido entre el régimen contributivo y la atención a población migrante. Más del 55 % de esta deuda ya se encuentra vencida.
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A esta situación se suman múltiples problemas operativos: cuentas que superan los 180 días de mora, glosas que afectan el 20 % de la facturación, incertidumbre jurídica, y la renuncia progresiva de personal médico calificado ante un sistema que no ofrece estabilidad ni garantías.
La Mesa Sectorial lanzó un ultimátum al Gobierno nacional: si en un plazo de 40 días no se proponen soluciones estructurales, clínicas e IPS se verían obligadas a reducir o suspender sus servicios, lo que dejaría a millones de ciudadanos sin atención médica oportuna.
«El panorama es insostenible», advirtieron voceros del gremio. «Contamos con talento humano, infraestructura y tecnología, pero sin respaldo ni voluntad institucional, pero sin respaldo institucional, el colapso es inminente.».
Aunque existe disposición para articular soluciones con universidades, entes de control y autoridades locales, el clamor del sector es claro: la salud de los santandereanos no puede seguir siendo una víctima más del abandono institucional.




