En Colombia y el mundo, la inteligencia artificial dejó de ser una tecnología de laboratorio para convertirse en una compañía cotidiana. Hoy, muchos menores de edad hablan con aplicaciones, asistentes de voz o videojuegos que responden “como si fueran personas”, sin que los adultos a su alrededor lo noten.
Un reciente informe de Common Sense Media revela que el 72 % de los adolescentes ha interactuado con una IA en línea, ya sea por medio de Siri, Alexa, plataformas educativas o chatbots integrados en redes sociales y juegos. Aunque pueden ser útiles para aprender, los expertos advierten que también pueden generar vínculos emocionales y dependencia si no hay acompañamiento familiar.
“La inteligencia artificial conversa y acompaña con una naturalidad que puede hacer sentir a los niños que están frente a un amigo real”, explica Martha Patricia Castellanos, vicerrectora académica nacional de Areandina. “Sin orientación adulta, esa conexión puede derivar en vínculos emocionales inesperados o incluso dañinos”.
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La advertencia no es menor. Investigaciones citadas por la revista Nature Machine Intelligence alertan que los adolescentes con ansiedad o depresión son más propensos a confundir la interacción automática con empatía genuina, lo que puede agravar sentimientos de aislamiento o tristeza.
A esto se suma la influencia de las redes sociales, donde la inteligencia artificial amplifica los riesgos de manipulación, acoso y desinformación. “Los peligros aumentan cuando se mezclan redes sin control y sistemas que pueden hablar y acompañar sin medir consecuencias”, agrega Castellanos.
No obstante, la tecnología no es el enemigo. Usada con criterio, puede ser una herramienta poderosa para el aprendizaje. Plataformas como ChatGPT han incorporado funciones educativas que ayudan a los estudiantes a resolver dudas y fortalecer su autonomía, siempre que haya supervisión y límites claros.
“La clave está en acompañar, no prohibir”, enfatiza Castellanos. “Los padres deben saber con quién hablan sus hijos, qué tipo de aplicaciones usan y cómo se sienten después de esas interacciones”.
La Unesco y el Ministerio de Educación coinciden en que el uso de la IA por parte de menores debe darse bajo orientación adulta, reglas claras y alfabetización digital. Por eso, el Gobierno colombiano avanza en lineamientos para fortalecer la educación digital en colegios y hogares.
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Entre las recomendaciones más importantes para las familias están:
- Conversar abiertamente sobre el uso de aplicaciones con IA.
- Establecer límites de tiempo y contenido.
- Fomentar el pensamiento crítico para identificar información falsa o conductas inapropiadas.
Castellanos recuerda que ningún chatbot puede reemplazar la confianza entre padres e hijos: “No hay aplicación que sustituya el diálogo y la cercanía. Ese es el verdadero cuidado”.
Finalmente, los expertos sugieren estar atentos a signos de alerta como aislamiento, irritabilidad, cambios bruscos de comportamiento o resistencia a hablar sobre lo que hacen en línea. En caso de duda, se recomienda buscar orientación profesional o acudir a los canales escolares de apoyo.




