La aparición de una bandera del Ejército de Liberación Nacional (Eln) en Piedecuesta encendió las alarmas de la comunidad y las autoridades del área metropolitana de Bucaramanga, una zona donde no hay presencia de este grupo armado ilegal, con fuerte injerencia en el Magdalena Medio santandereano.
El hallazgo se produjo en la subestación de energía de Guatiguará, un corredor estratégico que conecta a Piedecuesta con zonas rurales del departamento. Vecinos alertaron a las autoridades sobre la bandera, que de inmediato generó temor ante la posibilidad de que se tratara de un acto acompañado de explosivos.
Uniformados de la Policía y el Ejército se desplazaron al sitio y retiraron el símbolo insurgente, descartando la presencia de artefactos explosivos. Tras la verificación, se reportó normalidad en el orden público, aunque persiste la intranquilidad en la zona.
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La Policía Metropolitana anunció que revisará las cámaras de seguridad del sector para tratar de identificar a los responsables de instalar la bandera, que podría corresponder a acciones de propaganda armada del grupo subversivo.
El hecho ocurre en un contexto en el que el Eln mantiene estructuras activas en el Magdalena Medio santandereano, especialmente en áreas rurales donde históricamente ha disputado el control territorial y de economías ilegales con otras organizaciones criminales.
Para los habitantes de Piedecuesta, la instalación de esta bandera no es un hecho menor. “Queremos más presencia de la Fuerza Pública porque estos símbolos generan miedo y nos recuerdan que aquí la violencia no se ha ido”, expresó un residente de la zona.
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El Ejército Nacional informó que incrementó sus patrullajes en el sector de Guatiguará y reforzó la seguridad en infraestructura crítica, con el fin de garantizar la tranquilidad de la población y prevenir acciones que pongan en riesgo a los ciudadanos.
Las autoridades recordaron a la ciudadanía que puede denunciar cualquier actividad sospechosa a través de las líneas 147 del Gaula Militar y 107 de la Policía Nacional, con el compromiso de actuar de manera inmediata frente a cualquier amenaza.
Con este nuevo episodio, se reaviva la discusión sobre la influencia del Eln en Santander, un departamento que, pese a los esfuerzos institucionales, sigue enfrentando los coletazos de un conflicto armado que no ha desaparecido del todo en el Magdalena Medio.



