Las promesas que un gobierno incumple a una comunidad indignan, pero cuando están en juego la educación y el bienestar de niños y jóvenes el nivel de molestia de la ciudadanía es superior.
Hace más de dos años la Alcaldía de Bucaramanga, en cabeza del entonces alcalde Juan Carlos Cárdenas, anunció un ambicioso plan para reestructurar la infraestructura de tres legendarios colegios públicos del municipio: la Institución Educativa Técnico Dámaso Zapata, el Colegio Santander y el INEM.
Para cumplir su promesa el gobierno de entonces argumentó que necesitaba que se le autorizara un endeudamiento con la banca privada, el Concejo lo aprobó, los créditos se firmaron, los recursos estuvieron disponibles, pero hoy los estudiantes de los tres colegios siguen recibiendo clases en las mismas condiciones, o peor, reclamando espacios que fueron demolidos sin ser reemplazados y con la misma vieja infraestructura.
¿Qué pasó? METROPOLITANO revisó el estado de las inversiones anunciadas para las tres instituciones educativas oficiales, encontrando no solo que los avances son casi nulos sino que el megaproyecto terminó siendo un descalabro financiero sobre el que la Contraloría ya tiene la lupa puesta.
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El municipio ha cancelado más de $13 mil millones en intereses de los créditos obtenidos para las obras, en las cuales no se ha puesto ni un ladrillo. Ahora, en medio del reclamo de la comunidad educativa, la administración local anuncia que contratará las mejoras, para lo cual abrió dos licitaciones pero con presupuestos menores a los iniciales. Esta es la historia de una costosa promesa incumplida.
El empréstito
En mayo de 2023, por mayoría, el Concejo de Bucaramanga aprobó el proyecto de Acuerdo 032 mediante el cual se facultaba al alcalde Juan Carlos Cárdenas para que adquiriera empréstitos por $79.668 millones, que serían invertidos en mejorar la infraestructura de los tres colegios públicos más representativos de la ciudad.
La iniciativa, presentada y tramitada en el último año del gobierno Cárdenas, fue aprobada de manera exprés, sin mayores cambios, impulsada por la coalición mayoritaria de concejales que apoyaba al alcalde, que actuó como una ‘aplanadora’ frente a las objeciones de la oposición.
No solo los avances son casi nulos sino que el megaproyecto terminó siendo un descalabro financiero sobre el que la Contraloría ya tiene la lupa puesta.
Sin embargo, dos años y medio después de autorizado el millonario crédito, que aumentó la deuda pública del Municipio a $360 mil millones, se han pagado más de $13 mil millones entre intereses y gastos administrativos, y no se han hecho las obras en los colegios debido a los errores en la planeación, la tercerización de la contratación y la falta de socialización con las comunidades educativas.
Aunque la Alcaldía de Bucaramanga ahora intenta reactivar los procesos para por fin llevar a cabo las obras anunciadas, los dos recientes procesos licitatorios convocados para intervenir los colegios Santander y Dámaso Zapata, conocido como ‘Tecnológico’, tienen presupuestos muy inferiores a los aprobados por el Concejo en 2023.
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Contratación tercerizada
En mayo de 2023, cuando la administración municipal presentaba ante el Concejo sus argumentos pidiendo la autorización para el endeudamiento, proyectó que los recursos del crédito se invertirían así:
- Colegio Dámaso Zapata, ‘Tecnológico’: $42.546 millones ($39.394 millones en el contrato de obra y $3.151 millones para la interventoría).
- Colegio INEM: $25.825 millones ($23.912 millones en obras y $1.913 millones en interventoría).
- Colegio Santander: $11.219 millones ($10.460 millones en obra y $836 millones en interventoría).
El ambicioso proyecto pretendía reforzar la actual estructura física de los tres colegios y la construcción de nuevas unidades para la comunidad educativa.
Con el Acuerdo 032 aprobado, el 26 de junio de 2023 el gobierno Cárdenas suscribió tres créditos con Bancolombia, Banco de Occidente y BBVA por la suma de $79.668 millones, para intervenir la infraestructura de las tres entidades educativas del municipio.


Con Bancolombia el municipio asumió el crédito de mayor monto, con un desembolso superior a los $39 mil millones. El empréstito se formalizó con la suscripción del Contrato 149 de 2023 de empréstito y pignoración de rentas a diez años.
Ese mismo día se suscribieron los contratos de empréstito de deuda pública interna y pignoración de rentas, 150 y 151 de 2023, con Banco de Occidente y BBVA, por la suma de $20 mil millones cada uno y plazo de diez años.
Sin embargo, además de la premura que caracterizó el trámite de los millonarios empréstitos, el gobierno de entonces decidió tercerizar la contratación de las tres obras, lo hizo a través de Findeter como operador de los procesos.
Colegio Dámaso Zapata: $42.546 millones ($39.394 millones para contrato de obra y $3.151 millones para interventoría).

Fue así como el 4 de julio de 2023, una semana después de haber adquirido los créditos bancarios, el gobierno municipal suscribió el Convenio Interadministrativo No. 166 con Findeter, por valor de $3.467 millones, para que la financiera de desarrollo adelantara los procesos contractuales de las obras de mejoramiento de los tres colegios públicos.
Adicionales previos
Solo un par de meses después de haber firmado el convenio interadministrativo con Findeter, la administración Cárdenas adicionó el presupuesto, tanto de los contratos de obra de los tres colegios como del convenio administrativo con Findeter.
Según el archivo contractual, durante el desarrollo del contrato se evidenció la necesidad de ajustar el presupuesto del proyecto a ejecutar en la Institución Educativa Técnico Damaso Zapata, situación que afectó los costos indirectos, conocidos comúnmente como Administración, Imprevistos y Utilidad, AIU, que inicialmente se encontraba estipulado en 20 % sobre costos directos del contrato de obra del proyecto, pasando a calcularse en un 27 % debido a los ajustes requeridos en las obras a desarrollar.
Por tal motivo, en octubre de 2023 se adicionó en $2.602 millones el contrato de mejoramiento de la infraestructura de las instituciones educativas, pasando de un valor inicial de $79.668 millones, a $82.270 millones.


Millonarios intereses, cero obras
No obstante, las adiciones en dinero a los proyectos no ha sido la única carga para el municipio, por tratarse de un empréstito la Alcaldía de Bucaramanga comenzó a pagar intereses por los recursos desembolsados, que le fueron girados a Findeter para su administración.
METROPOLITANO conoció que solo en la vigencia 2024 la administración municipal, ya en cabeza de Jaime Andrés Beltrán, pagó $9.003 millones en intereses, unos $750 millones al mes por dicho concepto.

Aunque este medio intentó de diferentes maneras conocer cuál ha sido el pago de intereses en la actual administración, con respecto a los créditos para las obras en los tres colegios, no fue posible obtener una respuesta por parte de la Secretaría de Hacienda.
Sin embargo, fuentes al interior de la Alcaldía confirmaron a METROPOLITANO que si bien los intereses varían según las tasas impuestas mensualmente por el Banco de la República, la diferencia entre los pagos por estos conceptos entre las vigencias 2024 y 2025 no cambiarán significativamente.
Así las cosas, la Alcaldía posiblemente cancelará en 2025 un valor similar al del año inmediatamente anterior por concepto de intereses corrientes por el empréstito, es decir, $9 mil millones adicionales, lo que significarían unos $23 mil millones entre intereses bancarios y cuota de administración a Findeter, lo que muestra ya visos de escándalo, teniendo en cuenta el mal manejo de los recursos públicos.
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Falta de planeación
Con los empréstitos desembolsados y el convenio interadministrativo suscrito y adicionado, Findeter convocó a finales de 2023 los procesos licitatorios PAF-ATBUCARAMANGA-O-125, para las obras de infraestructura del colegio Dámaso Zapata, por valor $37.223 millones y 15 meses de ejecución.
Paralelamente convocó el proceso PAF-ATBUCARAMANGA-I-124-2023, para la interventoría de las obras a desarrollar en el Tecnológico por valor de $2.089 millones.
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Aunque ambos procesos lograron avanzar hasta su fase de presentación de ofertas por parte de los proponentes interesados en ejecutar los contratos, finalmente Findeter no pudo celebrarlos debido a la férrea oposición de la comunidad educativa del ‘Tecnológico’ que no aceptaba que la Alcaldía hubiera demolido unas aulas de clases para construir un coliseo, sin consultar a padres de familia y estudiantes.
Según las veedurías del colegio Dámaso Zapata, el proceso licitatorio convocado por Findeter no cumplió con los principios de contratación pública, como la publicidad, al no dar acceso a los estudios y diseños del proyecto, además de una evidente falta de planeación, entre otras inconformidades.
“Los estudiantes que son una población especialmente protegida por la ley, de alrededor de 5 mil, necesitan que se garanticen todos sus derechos, y para ello que se incluyan en las nuevas obras que se hagan en el colegio, el auditorio y los campos deportivos demolidos, además de las aulas especiales para los talleres técnicos industriales demolidos e inhabilitados, por las obras anteriores, por lo tanto, menos urbanismo táctico y más espacios para la educación”, advirtió un vocero de las veedurías que pidió reserva de su nombre.
Ante este escenario, el exalcalde Jaime Andrés Beltrán, que en ese momento se estrenaba como mandatario local, ordenó cancelar el proceso licitatorio para las obras del colegio Tecnológico y replantear el proyecto con el aval de la comunidad.

¿Por qué ahora un presupuesto inferior?
Aunque la administración local y Findeter confiaban en que la reestructuración de los proyectos financiados con el controvertido empréstito se diera rápido, la realidad es que los procesos de socialización y consensos con la comunidad estudiantil tardaron más de año y medio.
“Desde la fecha de cancelación de las convocatorias adelantadas por Findeter, se han venido realizando mesas de trabajo entre el Municipio de Bucaramanga, la comunidad educativa y las veedurías del Dámaso Zapata, con el fin de abordar sus preocupaciones y socializar los detalles del proyecto. De estas reuniones se han generado actas que documentan los temas tratados, incluyendo la inconformidad de la comunidad respecto a los diseños planteados y la necesidad de ajustes para lograr su aceptación”, aclaró Findeter.
En 2024 la financiera de desarrollo había sostenido doce reuniones con la comunidad educativa del colegio Tecnológico y tres reuniones más con las comunidades del INEM y el Colegio Santander, respectivamente.

Mientras los procesos licitatorios continúan congelados hasta tanto no se cuente con el aval social de la comunidad educativa de los tres colegios, la administración municipal sigue pagando intereses corrientes a los bancos y cuotas de administración a Findeter.
Solo hasta el pasado mes de septiembre Findeter convocó el proceso PAF-ATBUCARAMANGA-O-052-2025 para la ejecución de las obras de infraestructura en el colegio Dámaso Zapata.
CON EL EMPRÉSTITO LA DEUDA PÚBLICA DE BUCARAMANGA ASCENDIÓ A $350 MIL MILLLONES
Aunque el pliego de condiciones del nuevo proceso de Findeter contempla que el contratista que quiera ejecutar la obra también deberá realizar los estudios y diseños de la misma, el valor del contrato es muy inferior al proceso anterior.
Mientras en 2023 el proceso licitatorio fue convocado con un presupuesto de $37 mil millones, en 2025 el presupuesto apenas supera los $28 mil millones, es decir, $9 mil millones por debajo.
“Al comparar los dos procesos quedan varias preguntas: ¿por qué si el proceso de 2025 incluye estudios y diseños tiene un presupuesto de $28.004 millones, es decir, $9.219 mil millones menor que los $38.223 millones del proceso de 2023? ¿Qué obras se dejarán de ejecutar? ¿Los $9.219 millones serán objeto de otra contratación?”.
Los anteriores son cuestionamientos que hizo recientemente el ingeniero Jesús Rodrigo Fernández, expresidente de la Sociedad Santandereana de Ingenieros y reconocido consultor en contratación pública, alertando de posibles inconsistencias en los procesos contractuales.
Pero hay más dudas. Aunque en el proceso licitatorio ya se llevó a cabo la evaluación técnica, jurídica y económica de los diez oferentes habilitados, Findeter ha suspendido en cinco ocasiones la publicación del informe definitivo de evaluación económica y asignación de puntaje necesario para poder conocer cuál será el contratista, mientras tanto los intereses del los préstamos siguen corriendo.
Una situación similar se registra en la convocatoria PAF-ATBUCARAMANGA-O-062-2025, para el mejoramiento de la infraestructura del Colegio Santander, en la que Findeter destinó un presupuesto de $3.725 millones, pero el empréstito aprobado por el Concejo proyectaba una inversión de $11.297 millones.

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Hallazgos fiscales
Por todo este descalabro fiscal la Contraloría de Bucaramanga reportó hallazgos de un presunto daño fiscal por más de $2 mil millones, por el pago de intereses a bancos a pesar de la nula ejecución de las obras a financiar con dichos recursos.
Según la auditoría de la Contraloría en la vigencia 2024, la falta de gestión por parte de la administración municipal terminó repercutiendo en el pago de $9 mil millones por obras que no se han ejecutado
“En la vigencia 2024 la administración municipal pagó $9 mil millones en intereses por los tres empréstitos para intervenir la infraestructura de los colegios INEM, Santander y Dámaso Zapata, obras que no se han contratado. Sin embargo, como esos recursos del empréstito están quietos en Findeter, dan unos rendimientos en 2024 de $6.800 millones, razón por la cual, haciendo el cruce del pago con los rendimientos la Contraloría determinó un hallazgo fiscal por $2.124 millones”, explicó recientemente en una sesión del Concejo la contralora municipal Viviana Blanco.

Además, la contralora cuestionó que la administración de entonces hubiera recurrido a la tercerización de los procesos licitatorios con Findeter, situación que terminó retrasando la ejecución de las obras y aumentando el costo de las mismas.
Así las cosas, mientras estudiantes, profesores y directivos de los colegios Dámaso Zapata, el INEM y Santander continúan esperando que se cumpla la promesa de mejoramiento de la infraestructura de sus instituciones, la Alcaldía de Bucaramanga continúa pagando millonarios intereses y Findeter, hasta ahora, está intentando avanzar en las licitaciones, con presupuestos inferiores, y en medio de controvertidas convocatorias.
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