Bucaramanga se convirtió esta semana en punto de encuentro de cientos de estudiantes que, con mochilas llenas de cuadernos y sueños, viajaron desde municipios de Santander y otras regiones del país para participar en la Feria del Libro Ulibro 2025, organizada por la Universidad Autónoma de Bucaramanga (UNAB) en el centro de convenciones Neomundo. Más que un viaje, la experiencia se ha convertido en una ruta cultural y pedagógica que conecta a niños y jóvenes con escritores nacionales e internacionales.
La convocatoria de Ulibro traspasó fronteras locales y logró atraer colegios de lugares tan distantes como Baranoa, Atlántico, donde 24 estudiantes de la Escuela Normal Superior Santa Ana emprenderán este miércoles un viaje de 11 horas para llegar a la capital santandereana. Acompañados de padres, docentes y coordinadores, hacen parte del semillero de escritores ‘Entre Líneas’, que reúne jóvenes con talentos en poesía, narrativa, música y artes escénicas.
“Es la primera vez que nuestros muchachos participan en una feria de este nivel. Van con toda la motivación, no solo a mostrar lo que hacen, sino a aprender de talleres y conversatorios con escritores nacionales. Sabemos que será una experiencia que marcará su formación”, aseguró la profesora Adriana Contreras, mentora del grupo.
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Entre los talleres que esperan los estudiantes están ‘Memoria en Arte Postal‘, ‘Relatos Ñeros‘ y el conversatorio ‘Narrar la vida, narrar el dolor‘, con la escritora argentina Dolores Reyes y la periodista colombiana Marta Orrantia. Para los jóvenes, cada espacio representa una oportunidad de nutrir su creatividad.
Alison Otero, estudiante de 11º grado y poeta de 15 años, expresó la emoción que le genera esta experiencia: “Estoy demasiado feliz porque es un espacio en el que puedo conocer nuevas voces, reforzar mi escritura y vivir de cerca lo que significa una feria del libro. Mi expectativa es muy alta”.
La apuesta de Ulibro por convocar a colegios también se sintió en Socorro (Santander), desde donde viajaron 13 niños de primaria del colegio Centro de Estimulación Piruetas. Ellos madrugaron para llegar a los talleres programados, entre ellos la obra teatral ‘Waterloo’ y la actividad ‘El pulpo viajero’.
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“Este tipo de salidas abre la mente de los estudiantes, los motiva a leer y a crear sus propios cuentos. Verlos emocionados en cada actividad es una recompensa enorme”, señaló Sandra Milena Tique, docente que lideró el viaje desde el Socorro.
Los niños, de entre 7 y 10 años, vivieron su primera feria con entusiasmo. “Me gustó todo, especialmente cuando estábamos pintando”, contó Juan Carlos Agredo, de 9 años, quien no dudó en decir que quiere volver en la próxima edición.
Para Alba Gómez, directora del colegio, la visita es una inversión en la formación integral de los menores: “Estos espacios enriquecen a los niños, les amplían la visión del mundo y despiertan nuevas inquietudes. Sin duda, queremos regresar el próximo año con más estudiantes”.
Con la llegada de buses escolares a Neomundo, el ambiente de la feria se transforma: las voces juveniles recorren pasillos, los ojos curiosos siguen a los autores invitados y las libretas se llenan de apuntes e ideas. Ulibro deja de ser solo un evento cultural de Bucaramanga para consolidarse como un destino literario nacional.
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Una experiencia que trasciende el aula
Los docentes coinciden en que estos viajes representan un aprendizaje que no se logra únicamente en las clases. “Un taller de escritura o un conversatorio en la feria despierta en los estudiantes motivaciones distintas, porque se encuentran con autores de carne y hueso que les hablan desde su experiencia. Eso los inspira a creer en su propio potencial creativo”, resaltó la profesora Contreras.
En varios casos, fueron los mismos padres quienes se organizaron para cubrir los gastos de transporte y hospedaje. “El sacrificio vale la pena, porque sabemos que nuestros hijos vivirán algo que recordarán toda la vida”, comentó uno de los padres que acompañará al grupo de Baranoa. La presencia de las familias ha reforzado la idea de que la lectura y la escritura no son solo hábitos escolares, sino prácticas culturales que se nutren en comunidad.
El semillero ‘Entre Líneas’ mostró que los nuevos escritores no se limitan a los formatos tradicionales. Sus integrantes escriben microcuentos, poesía y relatos breves, pero también exploran la música, el teatro y las artes visuales como formas de narrar. Durante la feria, varios de ellos esperan compartir canciones y lecturas en pequeños espacios informales, llevando así su creatividad más allá del papel.
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Para la Universidad Autónoma de Bucaramanga, organizadora de Ulibro, la llegada de colegios de otras regiones confirma el papel que ha ganado el evento en el circuito cultural colombiano. En los coredores de Neomundo se repite una misma escena: adolescentes que piden autógrafos, niños que hojean sus primeros libros y maestros que toman nota de actividades para replicar en sus aulas.
Para muchos, Ulibro no solo está sembrando lectores, sino también escritores y artistas que en un futuro podrían regresar como invitados. Con esta ola de visitantes escolares, la ciudad también se beneficia en otros aspectos. Hoteles, restaurantes y espacios culturales reciben a estudiantes y profesores que no solo asisten a la feria, sino que aprovechan para conocer otros atractivos de Bucaramanga.
Así, Ulibro se consolida no solo como un evento académico y cultural, sino como un motor turístico que proyecta a la capital santandereana en el mapa nacional.




