Luego de su primer periodo como congresista, siendo representante a la Cámara por Bogotá, la santandereana Jennifer Pedraza intenta dar el salto al Senado de la República.
Pedraza dice que busca redoblar su lucha por la defensa de la educación superior, sobre todo lo que tiene que ver con las universidades públicas.
La transición de Jennifer Pedraza desde la Cámara de Representantes por Bogotá hacia una aspiración al Senado de la República más allá de una apuesta arriesgada de su partido Dignidad y Compromiso constituye un movimiento estratégico de consolidación nacional.
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Según la candidata, esta evolución busca trascender la denominada «burbuja» de opinión de la capital para abordar las dinámicas del poder en las regiones, donde el clientelismo opera mediante la extorsión del voto a través del control de la contratación pública.
«Mientras que en Bogotá existe un sector productivo que ofrece márgenes de independencia, en departamentos como Santander, Nariño, Caquetá o el Caribe, la captura del Estado por clanes territoriales es absoluta«, manifestó Pedraza en diálogo con METROPOLITANO.
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Aunque por temas de cálculos políticos Dignidad y Compromiso participa en estas elecciones al Senado en la Coalición Ahora Colombia, en alianza con el Nuevo Liberalismo y el partido cristiano Mira, diametralmente opuesto a la ideología de Pedraza, la santandereana cimienta su candidatura en una independencia financiera, política y crítica, sustentada en estructuras voluntarias y apoyo orgánico.
Según Jennifer Pedraza, al no adeudar favores a la clase contratista la curul adquiere una autoridad moral incuestionable para el ejercicio del control político. Esta autonomía permite que la capacidad de «boleteo» (denuncia pública técnica) no esté comprometida, facilitando una fiscalización que los sectores tradicionales no pueden ejercer.
Feminismo y educación superior
El su primer periodo como congresista de Jennifer Pedraza dio una lucha en defensa de los derechos de las mujeres y la vigilancia de la educación superior. Ahora le apuesta a una evolución en estos dos temas dentro de su agenda legislativa, si logra llegar al Senado.

La agenda educativa de Pedraza ha superado la fase de exigencia presupuestal para entrar en una etapa de vigilancia técnica sobre la ejecución. Tras los logros obtenidos en la reforma de la Ley 30, el enfoque se desplaza hacia la gobernanza y la transparencia institucional.
Para tal fin, propone priorizar el seguimiento riguroso a los recursos adicionales obtenidos para el presupuesto base de las universidades. El reto estratégico no es solo la asignación, sino garantizar que estos fondos no sean capturados por burocracias administrativas.
Además, redefinir la autonomía universitaria como la protección de la deliberación académica frente a la intervención política.
Se denuncia el uso selectivo de las funciones de «Inspección y Vigilancia» del Ministerio de Educación: mientras se interviene con celeridad en casos con trasfondo político, se ignora la crisis en la Universidad Industrial de Santander (UIS), donde se han documentado contratos cuestionables (caso Juliana Guerrero), o en la Universidad del Atlántico, asediada por cuotas políticas.

Pedraza exige una intervención decidida contra las «universidades de papel», específicamente el caso de la Universidad San José, que opera con ánimo de lucro prohibido por ley, vendiendo títulos bajo la inoperancia del Ministerio.
«El fortalecimiento financiero de la universidad pública es estéril si el control de los recursos permanece en manos de clanes regionales. La captura de estas instituciones anula la movilidad social, convirtiendo el derecho a la educación en una herramienta de reproducción del poder clientelista«, agregó Pedraza.
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Agenda Feminista
La agenda feminista de Pedraza presenta una maduración legislativa, pasando de hitos simbólicos como la prohibición del matrimonio infantil a mecanismos de presión económica directa para garantizar derechos materiales.
La propuesta central busca fortalecer el Registro de Deudores Alimentarios Morosos, Redam, mediante la restricción de acceso a eventos masivos y entretenimiento pago (fútbol y conciertos). Esta medida responde a un diagnóstico técnico: actualmente existe un subregistro masivo, donde el Redam solo captura el 20 % de los casos reales de morosidad.
Al utilizar el consumo de ocio como incentivo para el cumplimiento legal, se busca corregir una falla estructural en la infraestructura de datos de la justicia. El objetivo no es la exclusión per se, sino la priorización de la manutención de los hijos sobre el gasto.
Esta política alivia la carga económica que recae desproporcionadamente sobre las madres y dignifica la vida de los menores, enfrentando la violencia económica desde una perspectiva de responsabilidad parental efectiva.
Combate a la corrupción estructural
La propuesta de campaña de Pedraza además se extiende a la lucha contra la corrupción analizándola no como un conjunto de eventos aislados, sino como un sistema «evolucionado» que requiere un control político de alta precisión técnica desde el Senado.
En tal sentido, Pedraza ve al Senado como el eje de la arquitectura de control en Colombia al elegir al Fiscal, Procurador y Magistrados.
La estrategia de Pedraza busca romper el ciclo de «compra de votos» legislativos mediante la entrega de cargos en estos organismos, evitando que las entidades de control operen como subalternos del Ejecutivo.
En el mismo sentido, la representante santandereana también propone acabar con las condiciones de lujo para políticos condenados. Resulta inaceptable que personajes como Iván Name o Andrés Calle, en caso de ser condenados por los escándalos que los rodean, puedan acceder a chefs privados, licores o campos de golf, mientras las cárceles comunes sufren condiciones inhumanas. La justicia debe ser ciega al estatus político del reo.

Para poder cumplir con su meta de dar el salto de la Cámara al Senado Jennifer Pedraza hizo una serie de fórmulas políticas con varios líderes de los diferentes departamentos del país.
En el caso de Santander hizo alianza con Kendy Jaimes (periodista de la provincia de García Rovira) con quien busca crear un movimiento de pinza entre la visión nacional de Pedraza y la periferia regional.
«Kendy aporta una perspectiva de provincia honesta frente a las representantes actuales que, habiendo llegado por listas cerradas, han actuado como bancadas antiderechos«, concluyó Pedraza.



