La Alcaldía de Bucaramanga implementará una nueva regulación para el ejercicio de la venta informal, en un intento por organizar el espacio público sin vulnerar el derecho al mínimo vital de cientos de familias que dependen de esta actividad.
Con la expedición de una resolución por parte del Departamento Administrativo de la Defensoría del Espacio Público (Dadep), el municipio establece requisitos claros: los vendedores deberán estar caracterizados y contar con un permiso individual, además de ubicarse en zonas previamente delimitadas por la Alcaldía.
Las áreas autorizadas serán georreferenciadas, evaluadas periódicamente y diseñadas para no interferir con la movilidad peatonal ni vehicular. A la par, se implementará una ruta de apoyo institucional que incluye capacitación, alternativas de reubicación y formalización progresiva.
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Principales medidas
También se regulan aspectos como el tipo de mobiliario, la seguridad e higiene del punto de venta, y se prohíbe la comercialización de productos ilegales, así como el uso de inflables, carritos o la ocupación de zonas peligrosas como semáforos y vías.
La resolución tendrá un proceso de socialización de 30 días y dos meses de adaptación antes de que inicie la aplicación de sanciones. Durante este tiempo, los comerciantes informales deberán iniciar sus procesos de regularización.
El secretario del Dadep, José Guillermo Carlos, recalcó que la intención de la norma no es excluir a los trabajadores informales, sino «garantizar un orden urbano que respete su labor sin afectar la ciudad».




