Tras ocho meses sin recaudo debido a las protestas de comunidades y transportadores, el Instituto Nacional de Vías (Invías) confirmó la reactivación del cobro en el peaje de Oiba, en el sur de Santander. La medida se logró luego de varias mesas de concertación entre la entidad y los habitantes de la región, mientras que en los peajes de Curos y Curití aún no se alcanzan acuerdos para restablecer la operación.
La decisión representa el primer avance concreto en la búsqueda de una solución al conflicto que mantiene suspendido el cobro en varios puntos de la vía Bucaramanga–Bogotá desde octubre de 2025, cuando usuarios del corredor levantaron las talanqueras como medida de presión ante presuntos incumplimientos del Gobierno nacional.
Yesid Pinzón, director técnico y de Estructuración del Invías, informó que el acuerdo alcanzado con la comunidad permitirá retomar el funcionamiento del peaje de Oiba y garantizar el seguimiento a los compromisos adquiridos entre las partes.
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“El Gobierno nacional y la comunidad hemos llegado a un acuerdo para poder reactivar nuestro funcionamiento en el peaje”, señaló a Caracol Radio el funcionario, quien destacó que los recursos recaudados servirán para ejecutar labores de mantenimiento y avanzar en proyectos de mejoramiento sobre este importante corredor vial.
Según explicó Invías, los compromisos pactados serán objeto de seguimiento permanente para garantizar su cumplimiento y mantener abiertos los canales de diálogo con los habitantes de la zona. No obstante, el panorama continúa siendo incierto en los peajes de Curos y Curití, donde las conversaciones no han producido resultados definitivos. En ambos puntos las talanqueras permanecen levantadas y el tránsito continúa sin cobro.
Las comunidades y los transportadores que lideran las protestas insisten en que los recursos generados por estos peajes deben ser reinvertidos en el corredor vial Zipaquirá–Santander–San Alberto, tal como se había planteado dentro del proyecto Vía de los Comuneros.
La protesta se mantiene desde el pasado 6 de octubre y ha estado motivada por el descontento frente al deterioro de varios tramos de la carretera y la falta de ejecución de obras consideradas prioritarias para la conectividad regional.
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Los usuarios del corredor afirman que, pese a múltiples reuniones con representantes del Gobierno nacional, todavía no existe una hoja de ruta clara que garantice las inversiones prometidas para la modernización de esta vía estratégica para el país.
A la controversia por los peajes se suma la incertidumbre generada por la suspensión del proceso licitatorio para culminar la variante de San Gil, una de las obras más esperadas por el departamento. El proyecto contemplaba una inversión superior a los 66.000 millones de pesos para la construcción de la infraestructura y cerca de 3.500 millones adicionales para la interventoría. Sin embargo, el retiro del proceso del sistema Secop dejó en pausa la ejecución de los trabajos.
La variante incluye la conexión de un viaducto actualmente inconcluso, considerado clave para mejorar la movilidad en el sur de Santander y reducir los tiempos de desplazamiento entre Bucaramanga y Bogotá.
Mientras avanzan las negociaciones en los demás peajes del corredor, las autoridades esperan que en los próximos días se logren nuevos consensos que permitan normalizar el recaudo y destrabar las inversiones que reclaman los usuarios de esta importante vía nacional. Por ahora, Oiba se convierte en el primer peaje del corredor Bucaramanga–Bogotá en volver a operar tras ocho meses de suspensión, mientras la presión de las comunidades continúa sobre el Gobierno nacional para que se materialicen las obras prometidas.




