Las alarmas sobre un posible apagón volvieron a encenderse en el sector energético colombiano. Un reciente análisis de XM, operador del Sistema Interconectado Nacional (SIN), advierte que el país podría enfrentar uno de los escenarios más complejos de los últimos años si el fenómeno de El Niño alcanza la intensidad prevista para finales de 2026.
El informe señala que, de mantenerse una sequía prolongada y una reducción significativa de los aportes hídricos, el nivel agregado de los embalses del país podría descender hasta 19,28 %, un escenario que pondría en riesgo la capacidad del sistema para atender de manera confiable la demanda nacional de electricidad.
La advertencia llega en un momento en que el consumo energético mantiene una tendencia creciente. Durante junio de 2026 la demanda aumentó 5,99 % frente al mismo periodo del año anterior, impulsada por las vacaciones de mitad de año, las altas temperaturas y el incremento del consumo asociado al Mundial de fútbol.
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Ese comportamiento se suma a los registros históricos alcanzados en mayo, cuando el sistema llegó a una demanda diaria de 261,86 GWh y una potencia máxima de 12.475 megavatios, cifras que reflejan una presión creciente sobre la infraestructura eléctrica.
Según XM, el desafío no radica únicamente en el aumento del consumo, sino en la posibilidad de que el país afronte varios meses con lluvias muy por debajo de los promedios históricos. Las simulaciones elaboradas por el operador muestran que, bajo condiciones extremas de sequía, los principales embalses podrían operar incluso por debajo de sus mínimos históricos.
Ante este panorama, el operador considera indispensable que las reservas hídricas alcancen niveles superiores al 80 % antes del inicio de la temporada seca para contar con un margen suficiente de seguridad.
El Niño gana fuerza
Las proyecciones climáticas del Ideam fortalecen la preocupación del sector. De acuerdo con los pronósticos, existe una probabilidad superior al 95 % de que el fenómeno de El Niño continúe fortaleciéndose durante el segundo semestre de 2026 y permanezca activo hasta el primer trimestre de 2027.
Además, los modelos climáticos indican un 63 % de probabilidad de que alcance una categoría muy fuerte entre noviembre de este año y enero del próximo, un comportamiento comparable con algunos de los eventos más severos registrados en las últimas décadas.
La reducción de lluvias provocaría un descenso considerable en los aportes de agua a los embalses, afectando directamente la principal fuente de generación eléctrica del país.
Frente a un eventual descenso de los niveles de almacenamiento, Colombia tendría que depender de manera mucho más intensa de su parque de generación térmica. Los cálculos de XM indican que, en un escenario de sequía, las centrales termoeléctricas deberán aportar de forma sostenida más de 90 GWh diarios durante gran parte del verano. Si las condiciones climáticas fueran aún más críticas, esa producción tendría que superar los 100 GWh diarios durante cerca de diez meses consecutivos.
El reto no solo implica mantener disponibles las plantas de generación, sino garantizar el suministro permanente de combustibles como gas natural, carbón y combustibles líquidos, indispensables para sostener la operación.
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A este panorama se suma el retraso en la incorporación de nuevos proyectos de generación. Aunque para 2026 estaba prevista la entrada en operación de 4.475 megavatios de nueva capacidad, a junio únicamente habían comenzado a funcionar 306 megavatios, equivalentes al 6,8 % de la meta proyectada. Esta situación reduce el margen de respuesta del sistema frente al crecimiento sostenido de la demanda.
Además, XM reportó 194 restricciones operativas en la red nacional, de las cuales 37 están catalogadas como emergencias y 48 permanecen en estado de alerta. Las regiones Caribe, Oriental y Nordeste concentran buena parte de estas limitaciones, mientras varias hidroeléctricas tendrán mantenimientos programados durante el segundo semestre de 2026, disminuyendo temporalmente la oferta de generación.
Expertos piden actuar con anticipación
En entrevista con el diario El Colombiano, el profesor y consultor del sector minero-energético Sergio Cabrales aseguró que el sistema eléctrico colombiano ya se encuentra en una etapa de preparación frente al fenómeno climático, aunque advirtió que el crecimiento de la demanda obliga a tomar medidas preventivas de inmediato.
Entre las acciones planteadas mencionó fortalecer los programas de ahorro de energía, incentivar la autogeneración, acelerar la entrada en operación de las plantas regasificadoras y garantizar la disponibilidad de las centrales térmicas para respaldar el sistema durante los meses más secos.
Por su parte, la presidenta de Acolgen, Natalia Gutiérrez, afirmó que el riesgo de un fenómeno de El Niño fuerte o muy fuerte dejó de ser una posibilidad remota y pasó a convertirse en un escenario altamente probable, de acuerdo con las proyecciones del Ideam y los análisis técnicos de XM.
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La dirigente gremial advirtió que el crecimiento de la demanda eléctrica, cercano al 6 % anual, contrasta con el lento avance de los proyectos de expansión de la generación, lo que reduce cada vez más la capacidad de respuesta del sistema.
Gutiérrez recordó que los embalses deberían iniciar el verano con niveles superiores al 80 % para garantizar la confiabilidad del suministro y alertó que, en un escenario extremo, el almacenamiento podría descender hasta cerca del 19 %, incrementando significativamente el riesgo de dificultades para atender la demanda nacional.
Aunque el país mantiene por ahora condiciones normales de abastecimiento eléctrico, los expertos coinciden en que las decisiones que se adopten durante los próximos meses serán determinantes para evitar que la combinación entre un fenómeno de El Niño de gran intensidad, el aumento del consumo y el retraso en nuevos proyectos desemboque en una crisis energética o en eventuales medidas de racionamiento.




