El santandereano Carlos Ramón González, funcionario de primera línea del presidente Gustavo Petro, renunció este viernes 26 de julio a su cargo como Director Nacional de Inteligencia en medio del escándalo de corrupción en la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres, Ungrd, entidad desde la cual, según la acusación de la Fiscalía en la investigación, habría ordenado el pago de al menos $4 mil millones en coimas a congresistas para agilizar el trámite de proyectos claves para el gobierno nacional.
METROPOLITANO le cuenta el perfil de González, cofundador del Partido Verde y amigo personal del presidente Gustavo Petro, con quien se alzó en armas en la guerrilla del M-19 y quien en los últimos 15 meses estuvo al frente de dos de los puestos más importantes e influyentes de la Presidencia: el Departamento Administrativo de la Presidencia, Dapre, y la Dirección Nacional de Inteligencia, DNI.

De guerrillero, a súper político
Carlos Ramón González nació en Puente Nacional, Santander, municipio donde se graduó como bachiller técnico con énfasis en carpintería, en el Instituto Técnico Industrial.
A finales de los años 70, González ingresó al programa de Ingeniería Química en la Universidad Industrial de Santander, UIS, institución donde tuvo sus primeros acercamientos con la militancia de la recién creada guerrilla del M-19 (el mismo grupo insurgente en el que también militó el presidente GUstavo Petro).
Para 1979, Carlos Ramón González abandonó sus estudios universitarios y se incorporó de lleno al extinto grupo guerrillero como escolta y radio operador de Jaime Bateman, primer comandante del M-19.
A pesar de su alto poder militar al interior del M-19, Carlos Ramón González cambió de línea y pasó a la línea político del extinto grupo guerrillero, donde conoció a Gustavo Petro, a quien acompañó en procesos fundamentales para esa guerrilla como el proceso de paz en 1990, momento desde el que el desmovilizado grupo guerrillero obtuvo personería jurídica como partido político, denominado Alianza Democrática M-19.
Tan solo un año después de la Constituyente, en 1991, Carlos Ramón fue elegido representante a la Cámara por la Alianza Democrática M-19, credencial que mantuvo hasta 1994. Un año después, fue elegido como Concejal de Bucaramanga por dos periodos, hasta el año 2000.
Según recordó el politólogo santandereano y doctor en ciencias políticas, Gerardo Martínez, ante la gran acogida que tuvo AD-M-19 en varias elecciones legislativas en la década de los 90, logrando elecciones de varios representantes y senadores, el partido del M-19 fue disminuyendo su fuerza electoral trayendo consigo una desbandada de varios de sus militantes.
«En el 2002 una sobrina de Carlos Ramón fue la única en obtener una curul a la Cámara logrando salvar la personería del AD-M-19 y de ahí en adelante Carlos Ramón se “apropió” de ese partido”, explicó a METROPOLITANO el analista Martínez.
Luego de un viaje al exterior donde se capacitó sobre la nueva tendencia de la política hacia los temas medioambientales, y aprovenchando la personería jurídica que mantenía sobre el AD- M-19, Carlos Ramón González regresó a Colombia para fundar el Partido Verde Opción Centro, hoy partido Alianza Verde, una de las principales fuerzas alternativas del país.
Su cercanía con Petro le permitió a Carlos Ramón González convertirse en una de las pocas personas que le habla al oído y es escuchado por el Presidente de la República, de allí el impacto de su salida del Gobierno por la ‘puerta de atrás’ y envuelto en un escándalo de corrupción.
En la audiencia de formulación de cargos contra Olmedo López y demás involucrados en el caso del saqueo a la Ungrd, a través de maniobras corruptas, la Fiscalía señaló a Carlos Ramón González como el funcionario de que habría dado la orden de entregar coimas a congresistas para agilizar el trámite de proyectos del gobierno en el Congreso.




