A los hallazgos de cuerpos en fosas comunes, ríos, cementerios de poblaciones apartadas y hornos crematorios ilegales, correspondientes a personas víctimas del conflicto armado en Colombia, se unió en las últimas semanas el encuentro de restos humanos en un antiguo pozo de agua situado en un barrio de Barrancabermeja.
La Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD), en articulación con la Fundación de Antropología Forense de Guatemala, inició hace cuatro meses la intervención de un pozo de para confirmar o descartar el uso de esta construcción como un lugar de disposición de cuerpos de personas desaparecidas en acciones relacionadas con el conflicto armado.
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El pozo, ubicado gracias a información de excombatientes, paramilitares y la comunidad, estaba oculto bajo tierra y concreto. Carlos Ariza, antropólogo forense de la UPBD le dijo al programa ‘Los Informantes’, de Caracol Televisión, que en el lugar fue hallado «un cuerpo que estaba completo… cuando fue arrojado allí, estaba articulado anatómicamente…el lugar había sido presuntamente utilizado para la disposición de cadáveres».

El proceso que desarrolla la Unidad de Búsqueda consiste en una excavación de 20 metros en descenso dentro de una construcción antigua con un perímetro aproximado de un metro, lo que la hace una intervención sin precedente en el país en la búsqueda de personas desaparecidas.
La práctica de arrojar cuerpos en pozos, inédita en Colombia hasta ahora, sugiere que las víctimas podrían haber sido lanzadas tanto después de morir como estando aún con vida.
Apoyo internacional
Para el desarrollo de esta acción humanitaria, el mecanismo de búsqueda colombiano está siendo acompañado por expertos forenses de la Fundación de Antropología Forense de Guatemala, quienes cuentan con experiencia previa en este tipo de trabajo arqueológicos desarrollados en su país.
«Con la Unidad de Búsqueda estuvimos definiendo la mejor forma de realizar la remoción del relleno y tener en cuenta todas las medidas de seguridad que se requieren en el caso para poder hacer un trabajo acorde a los requerimientos que se tienen que cumplir», comentó Édgar Telón, arqueólogo de la Fundación de Antropología Forense de Guatemala.

En Guatemala, agregó Telón, «la mayor parte de los pozos se hace de manera manual. La hace una persona con herramientas rústicas. Dependiendo de la profundidad y tiempo de relleno, ese es el tiempo que va a marcar».
Se calcula que en la región del Magdalena Medio hay alrededor de 8.000 personas desaparecidas. De estas, aproximadamente 1.240 corresponden a Barrancabermeja, mientras que el resto se encuentra en los municipios de la región conectados por el río Magdalena: Yondó, en Antioquia; Cantagallo, San Pablo, Santa Rosa del Sur y Simití, en el sur de Bolívar; y Sabana de Torres y Puerto Wilches, en Santander.




