En las bahías de visitantes ubicadas en algunos edificios del barrio Los Pinos, al nororiente de Bucaramanga, varios carros abandonados comienzan a ser cubiertos por la maleza y nadie responde por ellos.
Fabián Díaz, quien vive en una de las famosas quintas, situadas en las calles 12 y 14 entre las carreras 35 y 36, ve impávido como todos los días aumenta el número de carros abandonados allí por conductores que viven en otros sectores de la ciudad.
“Estas bahías fueron construidas como espacio de parqueo para los visitantes de los edificios, pero con el paso de los años vecinos de Morrorrico, San Alonso, Vegas y El Diviso -entre otros sectores- las convirtieron en parqueaderos gratuitos permanentes donde no existe ningún control por parte de las autoridades”. Agregó Díaz.
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Efectivamente, hace más de 35 años, la constructora que levantó los edificios de apartamentos diseñó los espacios para los carros de visitantes, pero la Alcaldía de Bucaramanga, en los años 80’s, determinó que las bahías eran espacio público.
Cansados de ver como los carros abandonados se deterioraran en medio de la maleza que se convierte en el mejor hábitat para zancudos y ratas, un grupo de habitantes del barrio acudió a la Dirección de Tránsito buscando una solución a la situación que se convirtió en una problemática diaria.
Por eso, el 19 de abril pasado, los inconformes radicaron un documento en Tránsito donde narraron lo que están viviendo y pidieron una pronta solución en una carta que también se envió al despacho del alcalde, Jaime Andrés Beltrán, y la Secretaría del Interior.
“En los últimos meses, hemos notado con preocupación la presencia constante de vehículos abandonados en las bahías de visitantes ubicadas en nuestra área residencial. Esta situación no solo representa un problema estético, sino que también plantea serias preocupaciones en términos de insalubridad, seguridad y el uso inadecuado del espacio público”, decía la carta en alguno de sus apartes.

Además, también señalaron que “los vehículos abandonados, cuyos propietarios no viven en Los Pinos, no solo son un foco de basura y desorden, sino que también pueden convertirse en refugio para insectos, roedores y otros vectores de enfermedades como el dengue, que tanto ha afectado la ciudad. Esta situación no solo afecta la calidad de vida de los residentes, sino que también puede representar un riesgo para la salud pública”.
Respuesta a medias
Tres semanas después de la radicación del documento, la Dirección de Tránsito respondió, el 9 de mayo, que un grupo de agentes irían al barrio para percatarse de lo que allí ocurre y tomar correctivos, pero la visita no ha ocurrido.
“Ante la obstaculización de los espacios abiertos al público, se ha incluido su solicitud en la orden del día para ser atendida próximamente por el cuerpo operativo de agentes de tránsito, quienes realizaran la visita respectiva a fin de determinar las acciones y correctivos que se deban tomar para su solución, de acuerdo a nuestra capacidad operativa”, escribió Javier Villabona Ortiz, comandante general del Grupo de Control Vial.
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Aunque los quejosos han escrito al correo electrónico del funcionario pidiendo información de la visita que no se registrado, Villabona no ha respondido.
Mary Ruiz, otra habitante de Los Pinos afectada por la presencia de los carros abandonados, le exigió a la Alcaldía realizar un operativo para recuperar el espacio público que se perdió en las bahías de visitantes.
“Las 24 horas del día las bahías están ocupadas por carros que tiran acá y los mueven de vez en cuando, pero hay algunos que no han movido en meses y hay varios automóviles que van a cumplir el año de estar abandonados”, añadió Ruiz.
Metropolitano llamó en varios oportunidades el director de Tránsito de Bucaramanga, Carlos Enrique Bueno, pero el funcionario no respondió las llamadas ni los mensajes que este medio le dejó en su cuenta de WhatsApp para conocer si tienen o no programada una visita a Los Pinos, como lo prometieron pero no han cumplido.




