El 7 de julio pasado entró en vigor la ley 2232 de 2022 que elimina algunos plásticos de uso único en Colombia. Desde esa fecha, salen del mercado materiales como mezcladores de bebidas, bolsas para periódicos, revistas y las usadas en lavandería y rollos de sacos en supermercados. La ley tiene algunas excepciones, como plásticos compostables, fabricados 100% con material reciclado y productos para fines médicos o de higiene.
Según Luísa Santiago, directora ejecutiva para América Latina de la Fundación Ellen MacArthur, organización líder en economía circular, la eliminación de los plásticos de un solo uso es un paso importante y necesario para frenar la contaminación.
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«Para lograr una economía circular para los plásticos, en la que nunca se conviertan en residuos o contaminación, necesitamos actuar en tres frentes fundamentales: eliminar todos los artículos de plástico que son innecesarios y problemáticos (incluidos los que contienen sustancias químicas peligrosas o son difíciles de reciclar); mantener en circulación todos los artículos de plástico que son necesarios para que no terminen en el medio ambiente; e innovar para garantizar que los plásticos que necesitamos sean de hecho reutilizables, reciclables o compostables en la práctica y a escala». La nueva ley colombiana aborda el primer frente, la eliminación».

En este sentido, la nueva ley nacional colombiana corrobora la ambiciosa postura que Colombia ha adoptado desde el inicio de las discusiones del Tratado.
Llamada a la acción para las empresas
La ley y los debates internacionales envían un mensaje a la industria: Avanzar hacia una economía circular de los plásticos es un camino inevitable y la tendencia es tener una legislación cada vez más restrictiva, Para que sea posible revertir un desafío ambiental que es urgente.
Si no se hace nada, para el 2040 la cantidad de plásticos en la economía debe doblar; la cantidad de plásticos que se vierten a los océanos se triplicará, cuadruplicando los depósitos de plástico que hay en los océanos. Además, se ha demostrado que el reciclaje no es suficiente para resolver el problema porque la cantidad de plástico que entra en el mercado es mucho mayor que la infraestructura de reciclaje existente es capaz de resolver.
Por otro lado, la economía circular se muestra como una alternativa más amplia para solucionar la contaminación por plástico al mismo tiempo que desbloquea nuevas alternativas de ingresos para las empresas.
Según el informe «Financiando la economía circular: aprovechando la oportunidad», hay un alto potencial de crecimiento en el área de economía circular de los plásticos a corto y medio plazo. Esto se debe a que, además de la presión de las regulaciones, también crece la presión de los consumidores, pero también la innovación y la demanda de soluciones circulares.

Según Guilherme Suertegaray, gerente responsable de la relación con las grandes empresas latinoamericanas de la Fundación Ellen MacArthur, las empresas que se adelanten en la transición a la economía circular podrán aprovechar las oportunidades del mercado y estarán por delante de sus competidores, Además de no ser perjudicados por futuras restricciones al plástico: «Cuanto antes las empresas hagan la transición a una economía circular, menor será el impacto en su negocio de restricciones como la que impone la ley 2232. Los caminos para superar los desechables y la contaminación plástica ya han sido delineados y tenemos varios ejemplos de éxito. Necesitamos que más empresas se comprometan y también hagan la transición», destaca.
Con el fin de mostrar a las empresas cómo crear nuevos productos y modelos de negocio alineados con una economía circular del plástico, la Fundación Ellen MacArthur creó la Guía de Innovación en el Origen. El material muestra ejemplos y estrategias de cómo las empresas pueden rediseñar sus productos para que no generen residuos. Entre las estrategias principales están la eliminación, la reutilización y la circulación.
La eliminación puede ser directa o indirecta. La eliminación directa es para envases que no cumplen una función esencial. Por ejemplo, envases de película en latas de compra múltiple. ya la eliminación innovadora se trata de eliminar un envase a través de la innovación. Es el caso de los champús y acondicionadores en barra, que ya no necesitan un recipiente para llegar al consumidor.




